28 de abril de 2015

María José Carrascosa, Peter Innes y el juicio del Rey Salomón



Todos los medios de comunicación españoles se han felicitado por la puesta en libertad condicional de María José Carrascosa, la abogada valenciana condenada en Estados Unidos por la sustracción de su hija.

Sin embargo, nadie habla de lo importante, de la pequeña Victoria Innes Carrascosa. Así la Señora Carrascosa no ha tenido rubor en denunciar el perjuicio que las autoridades norteamericanas le han producido a ella y a su familia. Y todo ello olvidando como sus comportamientos han perjudicado a su hija y al padre de la misma, el Sr. Innes.

Debe recordarse que la Sra. Carrascosa perdió todas las demandas y querellas que presentó contra el que fue su esposo, tanto en Estados Unidos como en Valencia. En Valencia mismo le archivaron las numerosas denuncias por violencia de género, aquellas otras en las que denunciaba a su esposo por intento de asesinato, envenenamiento, abuso de la hija, amenazas y un largo etcétera.


En contra de lo que se dice, a la Sra. Carrascosa ningún juzgado, ni español ni norteamericano le concedió nunca la custodia. En Estados Unidos se la concedieron al padre, y en España las autoridades judiciales, en vez de concedérsela al padre, se la concedió a los Servicios Sociales, que actualmente la tienen en nuestro país. Servicios Sociales, por lo demás, que no han sabido cumplir con sus obligaciones, y ello en tanto en cuanto, han incumplido la resolución judicial que establecía porque debían restablecer la comunicación padre-hija (que no han restablecido) y velar por sus intereses (y no han velado, permitiendo que la menor haya aparecido en todos los medios de comunicación hablando con su madre).
Cuando la Sr. Carrascosa, incumpliendo las medidas que ella misma firmó, sustrajo a la menor de Estados Unidos el Sr. Innes solicitó, por vía del Convenio de la Haya el retorno de la misma. Por tal motivo los Juzgados de Valencia solicitaron una pericial del equipo adscrito, que resolvió indicando que si la niña no volvía a los Estados Unidos se rompería la relación paterno-filial, pues entre otras cosas concluía la existencia de “Evidencias claras de manipulación de la menor por parte de la progenitora, creando, mediante actitudes y verbalizaciones, una imagen negativa del progenitor, favoreciendo rechazo hacia el mismo”. Todos los medios han callado la existencia de esta aseveración, y quizá porque a alguno de ellos le viniera bien dejarse manipular por la familia Carrascosa, que a fuerza de repetir las mismas mentiras ha hecho que parte del público español las crea.

Otro de los grandes ausentes de todo este circo mediático ha sido el padre. Y es que prácticamente nadie se acordó de citar sus sufrimientos por verse privado de su hija, retenida legalmente en España sin razón alguna, pues en las numerosas actuaciones judiciales no obra ni un solo motivo, ni un solo argumento, que desaconsejara nunca el contacto paterno-filial. También se olvida que si María José está el libertad condicional se debe a la mayor prudencia de los Juzgados norteamericanos frente a los españoles; y a la labor de Peter Innes, que viendo a su hija sin su padre y sin su madre varias veces se pronunció a favor de la libertad de María José. En cuanto al prudencia de los Juzgados norteamericanos debe recordarse que los mismos aplican sus leyes sin discriminar por razón de sexo, muy al contrario de lo que hacen los Juzgados españoles, que siempre priman, con criterios discriminatorios, a la mujer sobre el hombre, aunque ello lleve aparejado el perjuicio de un menor, como ha pasado en este caso. En cuanto a labor de Peter Innes, su bondad natural nos recuerda a la actitud de la madre auténtica del famoso juicio del Rey Salomón. Aquella que cuando vio que su hijo sería dividido por la mitad decidió renunciar a sus satisfacciones de madre primando la vida de su hijo. Peter decidió en todo momento que ya que los Juzgados españoles se negaban injustamente a establecer visitas sobre la menor, lo mejor era que al menor recuperada a la madre.
Con todo esto, es evidente que España ha perdido su ser, su quijotesca esencia, aquella que la llevaba a defender causas justas en contra de viendo y marea. Sin embargo, en este caso ha sido un norteamericano quien nos ha ensañado lo que es una obra de caridad y sacrificio. La pena es que, como siempre en las últimas décadas, España, infectada por la nefasta ideología de género, no sabrá aprender la enseñanza.


Victoria Carrascosa mostraba el signo de la victoria, aunque eso supusiera la derrota de su hija. Y es que al final consiguió lo que quería: que su hija no tuviera padre. ¡Pobre España, y más pobres sus hijos, que crecen en la orfandad.!